img MIA POR DEUDA  /  Capítulo 3 COMPARTIENDO LA CAMA | 10.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 3 COMPARTIENDO LA CAMA

Palabras:1259    |    Actualizado en: 12/08/2026

LEN

a, pero este no es el punto. Busqué

r, aunque mi voz sonó más como

lentos y rítmicos. Cada golpe de sus zapatos contra el suelo de madera resonaba como

. de esto -señalé mi estado, sintiendo cómo el calo

nota que te intimida, habrás per

a alcanzarla, Damián atrapó mi muñeca. Su agarre no era doloroso, pero sí absoluto. El contraste

que su aliento rozó mi lóbulo-. Y un hombre como yo no deja sus

sin escrúpulos, un animal... -le espeté, inten

aron contra la fina tela de su camisa, y pude sentir el latido constante y calmado de su corazón.

n, adquiriendo un brillo peligroso-. Pero e

garganta cuando él deslizó su otra mano por mi espalda desn

oz bajó un octavo, volviéndose una vibración profunda que sentí en el vientre-. ¿Crees

opias reacciones me traicionaban. Lo que

misma brusquedad con la que me había sujetado. El frío regresó de golp

quiero que estés lista para el desayuno. Vendrá un equipo de rel

un bar privado de madera oscura exhibía botellas de cri

in mirar atrás-. No quiero que el servicio piens

se con manos temblorosas, anudando el cinturón con tanta fuerza que casi me dolió. Me senté en el borde de la inmensa cama, observándolo. Damián bebía

elegido a cualquier mujer. Hay cientos que se la

La luz de la luna entraba por el cristal, dán

e un padre que me quitó lo que más q

Todo se red

ría daño? -lo defendí, aunque ni yo misma estaba segura de ello. Es

queta, Elena. Y ahora, yo soy el dueño

una tranquilidad tortuosa. Mis ojos, traidores, siguieron el movimiento de sus dedos, revelando un

sarcasmo, metiéndose bajo las sábanas-. Mañana empieza

ca del borde que temía caerme. El silencio en la habitación era denso, cargado de una tensión que casi podía cortarse. Podía sent

ar, no perderé mi virtud, po

AMI

iltra por las cortinas. Qué carajos. La pierna de ella sobre mi cuello, ella a

a noche, pero esto apenas comienza". E

sobre la almohada gris, creando un contraste que me resultó irritante por lo hipnótico que era. Me puse de pie y me vestí con mo

obre el colchón, inclinándome hasta que

tiempo es oro y hoy me

al en sus pupilas se transformó rápidamente e

aldito rostro en cuanto abrí los ojos. -preguntó con la voz ronc

muchos de nosotros -me incorporé, ajustándome los gemelos de oro

No soy una muñeca

reer que me he casado con la mujer más radiante de la ciudad, no con

Es cierto, en mis mejores tiempos yo era

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY