img La Cláusula de Pareja del Profesor  /  Capítulo 6 Punto de vista de Freya | 5.22%
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Historia

Capítulo 6 Punto de vista de Freya

Palabras:2420    |    Actualizado en: 15/07/2026

se encontr

o estaba arruinado, pues tenía tierra en el dobladillo y un desgarro en el costado por haber corrido demasiado rápido. Los tacones que Adrian me com

ué. Tenía veintitrés llamadas perdidas: quince de Adrian,

lo volví a meter en el bolso

ni promesas de que todo estaría bien, pues nad

fue ase

a suerte. Fue un asesinato. Kelvin le puso las manos encima y le arrebató la vida porque

vomi

ueca y vacía de nuevo. Me miré las manos en el regazo, qu

ún Adrian, no lo

re l

o Adrián se convertía en lobo y se enfrentaba a otros tres, después de presenci

adre había atado a mi loba para e

uviera despertando, si

os y ella se apoyaba en su cuerpo como si fuera todo su mundo. Ni siquiera me miraron d

es. Sin hombres lobo, asesinatos ni vínculos sobrenaturales. Solo c

tanto la normalidad q

día tenerl

erdad, porque, por muy descabellado que pareciera, todo encajaba. Los sueños

pañ

ue estábamos destinados y que

stino, ni a la suerte, ni a ninguna fuerza cósm

mi madre, la verdad sobre quién era y cual

er también mi

ontinuación. No podía quedarme en este parque para siempre, pues no podía solo sentarme aquí y espe

e la gente de Asher podría estar esperando y que

a él después de huir, ni soportar más verdades o revelaci

lo estaría el tiempo suficiente para tomar l

nto estaba frío y áspero bajo mis pies. Un trozo de cristal me cortó el talón, p

icio se veía igual que siempre: ladrillo viejo, pintura desconchada alrededor de las ve

rm

dar cada paso. Cuando llegué a mi piso, me de

había costado mantener, el lugar donde K

entonces mi mayor problema era un novio infiel y el

go, pulsé el interruptor de

a elect

usto lo que

el apartamento se veía extraño en el tenue resplandor: sombras en todos

ma. Empecé a meter ropa dentro: pantalones vaqueros, camisetas, r

equeña habitación: a la cama donde solía dormir, al escritorio donde

caja en el fondo, que era de cartón, cerrada con cinta adhesiva. No la hab

si había algo: alguna pista sobre lo que di

dhesiva; el cartón estaba blando por el paso del tiempo. Dentr

. Lo abrí y encontré un collar, unos pendiente

lo había un trozo

aba, pues el papel era viejo, amarillento

una c

nada tenía sentido, pero en la parte su

LA A S

sta que se me nubló la vista. Man

aparté más ropa y mis dedos c

dia

hubieran abierto mil veces. Lo saqué y lo sostuve un momento,

primer

ya no estoy. Y ya eres lo basta

ón, y volví a leer las p

mí, lo escri

te. Tanto que desearía poder explicarte en persona. Pe

adre no era humano. Era otra cosa. A

mbre l

manos que las palabras

rdad. Los hombres lobo son reales. Viven entre nosotr

l pasaba por la ciudad. Una mirada y lo supe. Supe que er

no lo

ados y promesas susurradas. Me dijo lo que era. Me lo mo

rí que estaba em

o e intenté respirar. Mi padre era un hombre

me tuv

é a segui

lamarme oficialmente como su compañera. Pero su mundo era pe

nte. Y aparearse con una humana rompía esas leyes. Leyes qu

sotros. Quería cambiar las reglas. Yo quería que él e

es lleg

nuestro amor como una traición. Atacaron. Tu padre los

nocía a una bruja. Alguien poderosa. Ella podía atar a tu loba

rebataría una parte de ti.

ept

Te sostuve mientras la bruja hacía su magia. Vi cómo tus ojos

. Te quité una parte de tu

eguro si nadie nos relacionaba. Dijo que nos vigilarí

lto a ver des

preguntas. Acercándome demasiado a la verdad sobre dónde f

esto, es que se me

lágrimas cayeron sobre la página. Las lim

protegerte. El vínculo. Las mentiras. Mudarnos a e

mplas diecinueve años, empezará a romperse. Tu lob

Adrian Me

aró el

fuertes. Tu padre confiaba en él. Le hizo

ertes. Él te ayudará. Te

cluso cuando te parezca

de mis manos

ri

Adrian, mi padre

te, ni el destino, ni

s semanas, pues había estado esperando, obse

a una m

que me miraba, todo era solo él cumpliend

pañera, sino su

he, incluso más fuerte que enterarme de la existencia de los hom

quería que Adrian me deseara de verdad por ser

es necesitaba saber el resto, necesi

obre tu padre. Sobre tu linaje. S

tiempo. Se están ac

escondida en el forro de mi joyero. Banco de A

dre. La verdad sobre las guerras de

este mundo. Lamento no poder estar

nte, sé la mujer que

s más poderosa d

mor, m

blanco. Eso era todo, y eso

un Alfa, mi madre lo amaba, me tuvieron a mí, llegaron los enemigos, ella ató a mi

sabía quién era yo, lo que era, en l

ímica, atracción o destino, cuando en realidad so

ación interrumpió mis pensamientos, así que lo agarré y

te para siempre. Sa

eló la

ntro, fui al joyero y rasgué el forro hasta que encontré la l

í pasos en

entos, del

on frente a

n y miré el pomo, vié

rado con llave,

a se abrió de

os anchos, con ojos que brillab

con voz fría. "Te he

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