vista d
tando apartar la mano, pero él me agarró la
estaba segura d
urró con voz baja.
ra su pecho. Su piel estaba caliente, y sus músculos se te
normal habría apartado la mano d
a la mente en blanco y no dejaba de gritarme que
nto me gustaba la
todo sobre tus empleados, pero ningún jefe estaría tan loco como p
De alguna manera, sabes que tengo una herm
Tampoco
seguí ha
os inseguros sobre su pecho. Estaba tent
suavizaba todo: mi miedo, mi
isa, en el lado izquierdo. Eran líneas negras y afiladas que tal v
ía ve
quería c
sus ojos se oscurecían y sus músculos se tensaban.
esea
: me miraba como si
e verdad quieres
ra suave, pero tenía un toque de dureza, autoritario. Se
ué en seco. "No", susurré
a ni idea de por qué, pero en todo este caos
que fuera rico. Ni siquiera p
a vez en mi vida, algui
Jun
mí
ico,
o sé por qué estoy actuando
n la mía. "Pero q
tuviera t
cio, Alaric". Solté una risa amarga; mis emociones me abru
o contaba, pero no po
años y ni siquiera me di cuenta. Fui tan
de aquel desconocido, pero en cuanto me a
profunda y ronca mientras me h
acerlo. Cla
e derr
poyada en su pecho, con los puños aferrados a la tela de su camisa y el cu
zó por mi espalda en círcu
alabra", dijo
as lágrimas con el dor
a contra el pecho mientras me apartaba unos mechones sueltos detrás de
udaré a conseguir la v
a confundida. "¿Quién dice que quiero venga
edes negarlo, Meadow. Quieres venganza. Contra Tyler. Contra
atrás. No porque no lo quisiera cerca de m
o y Alaric se inclinaba hacia mí, con la m
xy. Y cada una de las palabras que a
ale
abía arruinado la vida mucho antes de esta noche, y aho
querrías a
edeció los labios con la lengua. Yo que
romperte", dijo. "Y me tocaste co
e respirar. "No siento nada, Meadow", añadió y su cálido aliento abani
y solté un jadeo. Pero él
preguntas. Aunque
er. Un nuevo nombre. Uno que no puedan tocar. Uno con el qu
adónde ir. No había escapatoria.
fueron lentas. Intencionadamente
e conm
rebro buscaba una respu
cabeza una
mí y por fin
.? No me conoces. Ni si
dow", dijo, con la mandíbula t
ir de mis pulmones.
cer que paguen", dijo. "Todos ellos. Cual
a preguntar, aunque
baja, tan profunda. Casi un
da y el calor volvió a acumular
alor se hubiera
mientras el peso de todo caía sobre mí. Ni siquiera me di cuenta
de nuevo la mano hacia su pecho, pero esta vez
n voz ronca, con las fosas nasa
cerme de que n
d que lo
cosa en mi mente: la necesidad de sentir lo que
ca y los ojos fijos en los d
me quites la
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