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dí
pleto lejo
iernos
ombres inten
arrancarme a Adriá
mientras la lluvia golpeaba suavemente el cristal. El cho
vac
bra tan
os años lejos de casa, Adri
v
ma
ito aut
de pie frente a la mansión De Luca, impecable dentro de un traje negro
ara confundir admiració
todavía me qu
rigo, intentando empujar el
rián Rossi cada d
ue jamás había
ión, signorina? -pr
s segundos
que
a llegar
preparada
rca de la familia o si finalmente había
entamente
iremos a ot
e llevaba guardada en mi te
casa de E
re de
ujer mientras estaba en París. Elena siempr
Luca dejó de ser después
arla primero
esitaba
ar que Adrián ya n
frente a una enorme residencia moderna ubicad
geramente
a la antigua
edad era
mali
gan
amente
nces e
ri
comprad
cómoda se inst
revivir al recuerdo de él... Adr
rina? -preguntó el chofer
rá nec
nt
bajé del vehículo. El frío de noviembre gol
antes de acerca
a tocar el timbre..
bia apareció
rm
l
eglada incluso us
un bebé
do se
onrió con
ntina
é, conf
me co
í.
rio suavemente-. Eres incluso m
ncluso de entender por qué
sabía qu
é no lo
sobrina
Alessandr
sentida de
igeramente al bebé
Cam
el suelo desaparecí
mi
etida d
ticamente hacia el niño
ros. Oscuros co
a fue in
en mi garganta era grueso-. Vine sin
con demasiada
ea que regresaste. Tu padre habla de ti todo e
ra era una
ba que Adrián es
aba
de m
í nunca
a ll
lo i
sponder, una presencia mascu
onces
án R
sido obscename
a nada del hombre j
era ot
gr
fr
peli
tract
con perfección. Su mandíbula estaba más marc
i
ruyéndome ig
comenzó
adie s
é
y
entre nosotr
igeramente la mandíbula mientras sus
b
cue
pier
ojos con una intensidad q
enti
alió de su
igr
í inmedi
a me subieron por todo
tenía un
abía seguid
qué no
diota habí
dó atrapada en algo
pen la
y comencé a caminar ráp
lent
rián retumbó
guí cam
llorar fr
tra
s pasos ac
e y segundos después sentí s
que todo dentro
rarme lentamente y lo
el mismo, una mezcla de
xigí con furia. P
or mi rostro como si estuviera com
lvi
izo que la rabia exp
ue vas a decirme d
ureció la
aquí. No debiste regresa
e directament
eír, aunque era una so
ya me d
scurecieron i
on arrogancia y soltó esa sonrisa altanera
, hacia el bebé y sentí que algo d
iempre obtienes lo que q
abello mojado, perdiendo por
enti
? -pregunté con crueldad-. ¿O es
con intención, porque
ue lo conocía, Adrián par
silencio también era una respuesta y
seas feliz
su rostro f
cu
len
de mi muñeca otra vez. Apretan
bló, su voz
igr
llame
ón dejó
nunca a
toda mi
había pe

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