vista d
a la lengua por el labio inferior. Emma soltó un
ble"., dijo, encontrá
espondí, dedicándole
nte. Tenía una sensualidad inesperada, casi demasiado íntima, aunque probablemente no lo había hech
nca había sentido una chispa como esta. De repente, el deseo me invadió, tomándome por sorpresa. Quizá la soltería me ha hecho notar cosas que an
Mi atención estaba centrada por comp
"., preguntó ella, sacán
, respondí, mordiéndome la lengua antes
stá fantástica. De verdad que sabe
ando un suspiro y hundiéndome más en la silla. "Unos meses antes de que finalmente se fuera, parecía decidida a minar la poca confianza que me quedaba, especialmente en la cama o en la cocina. Antes le encantaba cuando nos acostábamos o teníamos sexo espontáneo y apasionado. Luego empezó a quejarse de todo, decía que yo era aburrido, que había perdido la chispa. Por un tiempo, de verdad le creí. Luego, cuando empecé a salir con otras mujeres, las co
No deberías dejar que sus palabras te afe
a mente. En aquel entonces, simplemente lo aceptab
amas... se dedica a hacerte sentir que nunca
zo pensar que quizá estaba habla
vez?"., pregunté, con
l, siempre me menospreciaba, y la situación escaló hasta que me golpeó. Ese fu
s tipos así son patéticos. Me alegro
hablemos de otra cosa. ¿Cóm
e que yo aprendiera cada receta que él dominaba. Falleció hace tres años,
algo mejor, pero entendía lo mucho que la quería. Quizá debí hab
. Siento tu pérdida
, llevas más de dos años formando parte de mi e
cuchado. Abrirme era fácil cuando estaba cerca. Siempre que necesitaba desahogarme o soltar un monólogo para nadie en particular, ella
andon. ¿Pero conocerte a ti? Eso sí es mi respons
la oficina, sienta bien. Terminemos de cenar, sírvete un poco de vino y veamos a
mucho que contar, la verd
estás diciendo, Emma". Una sonris
ue insinuaba una his
y comiendo". Puso los ojos en blanco
que me pedía. Volvió a reír y el aire se a
r. Pero cada pequeño sonido de placer que
zá si terminábamos de comer rápido, tendría la oportunidad de calmarme y de
ó, y dejó los cubiertos a un lado
ero te advierto que ahora te toca lavar
a juguetona, recogió los platos
omeando"., me re
da así? Lavar es lo m
e laves todo"
empezar a fregar. Típico de
pezó a fregar. Me puse detrás de ella y agar
". Su mano se movió ráp
vaplatos, ¿verdad?". No
me encargarme de esto"., dijo, m
s me hicier
nosotros desapareció. Ella no pareció inmutarse por lo cerca que estábamos, pero yo sentí cada centímetro de
su mirada, y me resultó im
ranquila, te salpicaré con a
apoyando las manos en la
ta. Con eso, me incliné más cerca, reduciendo el espacio entre
era que quería tantear el terreno entre nosotros, ver
ad es que no
dijo, con una sonrisa secreta en los l
o probablemente no d
r un poco demasiad
samente cercano al deseo, aunque quizá solo estaba viendo lo que quería ver. Me contu
bra, concentrada en la tarea. Pasé mis dedos
minaría haciendo algo de

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