vista d
staban sentados a mi alrededor. Sus rostros envejecidos reflejaban años de autoridad y tradición; además, l
erza sobre el pecho. Apreté la mandíbula a la es
La manada necesita un sucesor. Si sigues negándote a casarte, tod
or me recorrió las palmas. La rabia ya ardía en mi inter
edad. "Morirá de la misma manera que las demás. Todas las esposas vinc
a adelante. El tiempo había marcado su rostro, pero
cia de la manada pesa más que tu miedo a repetir el pasado. Proteges a e
i familia la había soportado durante generaciones, y cada mujer que entraba en nuestro linaje pagaba el precio. Tras formar el vínculo
na escapab
bían perdido ya por
a promesa sagrada y abandonara el vínculo de pareja que ella misma había bendecido. No era raro que los lobos rechazaran a sus parejas destinadas; entonce
escubierto nu
la ventana. Las nubes de tormenta ocultab
sto?", pregunté con frialdad. "La maldición no term
ancio escapó de lo
esperanza. No podemos de
usquedad que la silla detrás d
uyendo a cualquiera que se una a mí. Mi fuerza no importa; nada de eso importa. Esos Alfas del Norte se reúnen a mi alr
vo la mirada
la que los otros Alfas eligen seguirte a pesar de la maldición. Y también por eso tu l
s. Todas las alianzas que habíamos formado y los juramentos hechos entre las manadas existían gracias a mí. Aun así, nada de eso cambiaba en lo que me
que yo guardaba silencio. "Ofrece a una de sus Omegas como parte del trato. Ella no significa nada para
os que se trataba a las personas como meras herramientas de negociación.
de la habitación se sentía más denso que antes. "Si acep
que necesitamos"
nsiguió empeorar mi s
rgo, no me quedaba otra alternativa. Había pasado veintisiete años sin encontrar a mi alma gemela, y, a estas alturas
í transcurrió sin contratiempos, pero m
anada se mostraba extrañamente animada. Los lobos abar
rado a mi manada con
fue todo lo que l
ar a un gran salón inundado de luz brillante. Luego lev
ga que te menc
en su dirección, el pecho s
moda, como un animal acorralado sin escapatoria. Poseía una tranquila suavidad en sus rasgos que no parecía real a simple vista, pero la delgadez de sus mej
nvolvió, despertando a mi lobo interior. Mi mirada se cruzó con sus
e de mis pensamientos. "Estoy seguro d
abía ni el menor rastro de afecto en su voz. Para él, ella no era más que
, pero Caleb la trataba como si solo fuera un objeto que intercambiar
erdo", ordené c
o de Caleb de inmediato. "No te arrep
uelta cuando una voz agud
útil
Años atrás, su padre había intentado concertar un matrimonio entre nosotros, pero yo lo había rechazado sin du
dad hacia donde pro
a que la Omega forcejeaba para soltarse. El dolor se reflejó en el rostro de
decida de que una manada como esta esté dispuesta a acogerte. Alguien como t
lón antes de que Elena pudiera
el brazo de la joven. Un segundo desp
alinterpretado. No pretend
icaciones", le espeté con
u rostro, pero el rencor
amargura. "Al fin y al cabo, es
ando que mi presencia d
to tuyo", le advertí. "Y no vuelv
u rostro. De inmediato, dio un
isculpas",
la, desvié mi aten
rle algo de resp
a una mirada de irritación a Natalie. "P
que sus ojos seguían desviándose hacia Elena no me pasó desa
Brandon,
ando a Elena. "Prepara sus pertenen
randon asintió con un gesto se
dispuesto a deja
es, algo me
si algo invisible tirara de mi atención hacia ella. Una parte de mí deseaba darse la v
tenían cabida e

GOOGLE PLAY