. El Alfa anterior, padre de Caleb, me dijo que
ncluso me permitió estudiar en la escuela para miembros de bajo rango
vaneció por comple
i vida dio un vuelco, y lo primero que
dables. Su advertencia todavía resonaba en mi mente: si quería
ponía tensa. Intenté no cruzarme en su camino ni mirarlo a los ojos, pe
espalda. No era grande, apenas del tamaño de
ta en espinas negras, como
na maldición. Por eso debía mantenerla oculta. Si la perso
retumbó en la habitación e i
había entrado. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa de satisfac
mientras se acercaba. "¿Otra vez estás
invadía. En mi interior, Maryse gruñó con furia, luchando por liberarse.
edó a escasos centímetros del mío, y el f
era de Caleb te hacía importante? Qué gracioso. Todo el mundo lo sabe, Elena. El problema es que a nadie le importa. No eres nada para él. Ni
bios al intentar co
me oprimió el pecho. "No le digas a nadie l
r. Solo logré as
alie retrocedió y se sac
s muy molesto. Y si la gente se entera del motivo de esas
n. Sus rizos castaños rebotaban a su espalda
ndo en mi cabeza como veneno. Lo que más me inquietaba no era la
yarse mutuamente. Se suponía que debían
nah me cerró el paso cerca de la entrada de la cocina. "A partir de hoy te encargarás de limpiar los
inmediato. "¿Qué? Esa es la
antes de que pudie
caer al suelo, mientras el d
haz tu trabajo!". Soltó una risita c
obedecer. En el fondo, sabía que esa no había sido una
s, mis días se volv
la culpa. Si alguien derramaba una bebida o rasgaba una tela, me señalaba de inmediato, como si hubiera estado esperando la oport
uello, Caleb se man
o nunca intervení
tras escuchar a Hannah gritar a los sirvientes. En cuanto entré, una co
resonó por to
sión sombría, aunque su mirada delata
ue ella se salga con la suya", ordenó con fri
on contra la pared de la despensa. La angustia me oprimió el pecho al darme cuen
señe cuál es tu lugar", e
se detuvieran, pero
do interrumpió el caos. "¿Qué
a me invadió con tanta fuerza que hasta dolió. Por un estú
músculo. Con voz temblorosa y llena de falsa inoc
ena me atacó con un trozo de cristal. Mi
!", grité. "¡No
con una furia que le ardía en los oj
é paral
os moretones que me cubrían. No le importé lo suficiente
principio, y la sonrisa de satisfacción
una prisión. La humedad cubría las paredes y el moho se extendía sobre la piedra como podredumbre. Una ant
remos que has sufrido lo suficiente
a última mirada con el triu
tura tan
rta se cerró
lugar se volvi
poco las fuerzas. La oscuridad se volvió insoportable, pero Maryse permaneció a mi lado a pesar
erta del sótano por f
sperándome con una ex
n sequedad. "El Alfa C
eranza se encendió en mi
truyó esa ilusión con s
sa cruel. "Y ya sabes lo que les pasa a las mujeres que le
me quedaba
él no me harí
alló en ca
que se deshiciera de ti. Ninguna mujer quiere al Alfa Davis. Todos saben que está maldito. Pero Caleb gana poder
a de Hannah antes de que me agarrara d

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