me lo esperaba, y menos de ella, la mujer que acababa de encontrar en l
n del cuello y me acercaban. Sentí el sabor del alcohol en sus labios, am
e haya pasado no vale la pena. Después de
bara con su vida en mi hotel y, p
linarse y siguió asaltando mis labios con un
pero algo en la forma en que me besaba, la desesperación,
s, incluso. No se trataba solo de lujuria; e
azotea con una mujer desconocida. La celebración estaba abajo, y yo
de la fiesta mientras yo estaba fuera. Intercambié algunos mensajes co
menos no e
e independiente, pero aun así, una parte de mí
a. No hace falta que asistas a
esentarme d
gos que tomé en mi suite antes de distraer
hambrientos, desesperados, y que Dios me ayudara, no me aparté. En cambio, le devolví el beso. P
Mi mente se quedó en blanco, el ruido del mundo de abajo se desvaneció hasta convertirse en nad
a realidad me a
s estás haci
a... ¿Qué estás haciendo?". Mi voz era ronca y
lágrimas. Tenía los labios ligeramente entreabiertos, aún hinchados por el beso, y por un mo
"Solo... solo déjame sentirte. Necesito o
persona que necesitaba. Pero la forma en que me miraba, suplicante, vulnerable, me afectó de una manera que no había sentido en mucho tiempo. No solo buscab
z apenas audible. La pregunta quedó flotando
r en ella. "¿Acaso importa?", murmuró. "Solo soy una
aba perdida, destrozada, y aunque no conocía su histo
r adentro y despejarse, pero cuando me miró con esos
on una mano. "Esto no va a arreglar nada", murmuré, pero inclus
z apenas audible. "Pero aho
edando sus manos en mi camisa. Y, maldita sea, le devolví el beso. La besé com
ero por alguna razón, con esta mujer, sentía que perdía todo el control. Sabía que de
r... necesito esto", algo e
on su cintura, la curva de su cuerpo
n en su cabello. Se derritió contra mí, su cuerpo blando, sus labios
puerta de la suite de la azotea. Sus manos buscaron a tientas el pomo y, antes de que m
mientras la miraba. Tenía la cara enrojecida, los
baja y áspera. "Porque una vez que h
el labio, y esa fue toda l
rándola de mis pantalones, y en cues
r tu nombre", suplicó con los ojos cerrados
que estaba a punto de
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