img Dulce esposa cautiva: Me perteneces, para siempre  /  Capítulo 3 La novia cautiva | 2.61%
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Historia

Capítulo 3 La novia cautiva

Palabras:1162    |    Actualizado en: 18/05/2026

ra un hombre de cabello rubio oscuro y ojos castaños profundos, de complexión

os dedos mientras le daba una calada lenta. El humo se elevaba en espiral mientras intentaba reprimir la ira que ardía en su interio

fija en la puerta. En cuanto la puerta se abrió, el fuego en sus ojo

nto mientras el humo flotaba

rcó a la cama y dejó con cuidado a Kiara sobre el colc

uer

señal de reconocimiento antes de dars

pato. Luego se levantó, sin apartar los ojos de la chica tendida en la cama. Justo cuando dio un paso adela

o me hagas daño...". Archivaldo frunció el ceño. Esa voz no

entarse y siguió observando. De repente, Kiara se incorporó de un tirón en la cama. Sus

de inmediato, obligándola a llevarse ambas manos a la c

ntorno desconocido solo profundizó su miedo. El pánico la impulsó a ponerse de pie. Poco a poco, se

lave. "¡No... no!", gritó mientras jalaba con más f

. Volvió a intentar abrir la puerta, sin saber que alguie

... o hacer algo peor?", soltó con creciente pán

to", dijo sin aliento. "Seguro que está espe

salir de aquí". De repente, se dio la vuelta. Había

. Las piernas empezaron a temblarle.

e quedaré. Escaparé de este lugar pase lo que pase". El corazón le latía con violencia

ía lo que quería. Pero lo que más la asustaba no era el s

la figura que se alzaba ante ella. Incluso sin verle la cara

!". Kiara se apretó contra la puerta de madera que tenía detrás. La habita

ba de él mientras avanzaba despacio.

resonó en la oscura habitación

í, en una habitación cerrada con llave, junto a u

, dijo Archivaldo en voz baja, ahora a solo

nerviosamente mientras él estaba a solo unos cent

n el leve rastro de humo de cigarrillo. La cercanía

rror", añadió

a mano y colocó un dedo con

l. El simple contacto permaneció en su mente más tiempo del que debía. La respiración de Kiara se volvió irregu

ento, eres mi esposa.

, sin apenas darse cuenta de que su

o mi autoridad. Y responderás por

buceó, desesperad

guste o no, sigues mis órdenes. Las artes marciales no te servirán de nada aquí. Yo soy

garró de repente por el cuello, sin mucha fuerza, pero manteniéndola firmemente en su sitio mientras

o de tu vida. Así que deja de

razón le latía desbocado mientra

estás casada conmigo, así que deja de perder el tiempo. Bienvenida a mi mundo. Y aqu

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