ra un hombre de cabello rubio oscuro y ojos castaños profundos, de complexión
os dedos mientras le daba una calada lenta. El humo se elevaba en espiral mientras intentaba reprimir la ira que ardía en su interio
fija en la puerta. En cuanto la puerta se abrió, el fuego en sus ojo
nto mientras el humo flotaba
rcó a la cama y dejó con cuidado a Kiara sobre el colc
uer
señal de reconocimiento antes de dars
pato. Luego se levantó, sin apartar los ojos de la chica tendida en la cama. Justo cuando dio un paso adela
o me hagas daño...". Archivaldo frunció el ceño. Esa voz no
entarse y siguió observando. De repente, Kiara se incorporó de un tirón en la cama. Sus
de inmediato, obligándola a llevarse ambas manos a la c
ntorno desconocido solo profundizó su miedo. El pánico la impulsó a ponerse de pie. Poco a poco, se
lave. "¡No... no!", gritó mientras jalaba con más f
. Volvió a intentar abrir la puerta, sin saber que alguie
... o hacer algo peor?", soltó con creciente pán
to", dijo sin aliento. "Seguro que está espe
salir de aquí". De repente, se dio la vuelta. Había
. Las piernas empezaron a temblarle.
e quedaré. Escaparé de este lugar pase lo que pase". El corazón le latía con violencia
ía lo que quería. Pero lo que más la asustaba no era el s
la figura que se alzaba ante ella. Incluso sin verle la cara
!". Kiara se apretó contra la puerta de madera que tenía detrás. La habita
ba de él mientras avanzaba despacio.
resonó en la oscura habitación
í, en una habitación cerrada con llave, junto a u
, dijo Archivaldo en voz baja, ahora a solo
nerviosamente mientras él estaba a solo unos cent
n el leve rastro de humo de cigarrillo. La cercanía
rror", añadió
a mano y colocó un dedo con
l. El simple contacto permaneció en su mente más tiempo del que debía. La respiración de Kiara se volvió irregu
ento, eres mi esposa.
, sin apenas darse cuenta de que su
o mi autoridad. Y responderás por
buceó, desesperad
guste o no, sigues mis órdenes. Las artes marciales no te servirán de nada aquí. Yo soy
garró de repente por el cuello, sin mucha fuerza, pero manteniéndola firmemente en su sitio mientras
o de tu vida. Así que deja de
razón le latía desbocado mientra
estás casada conmigo, así que deja de perder el tiempo. Bienvenida a mi mundo. Y aqu
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