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Historia
Di a Luz a los Hijos del Ceo por Error

Di a Luz a los Hijos del Ceo por Error

Autor: Hani
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Capítulo 1

Palabras:1035    |    Actualizado en: 07/05/2026

uedo entregar el vino. Si no me ayudas con este pequeño favor, voy a estar desesper

lanzarse por la cornisa. Aria, nerviosa,

udaré -

vez los invitados de la sala privada no notarían que otra camarer

as la mejor -s

bo antes de entrar, por si los invitados quieren mol

ran ricos y famosos. Si hacían preguntas, las camareras debían responde

mió Cecilia, empujándola con más fuerza de la que alg

cuadraba, pero antes de poder reaccionar, Ceci

era una sala VIP que solo se reser

Las luces se apagaron. La habita

ó la puerta. -¡Cecilia

enía el rostro ten

al pagar tanto por una virgen? Seguro es un cerdo gordo lleno de marcas o un viejo enfer

taba mezcla

có débilmente en un rincón, intentando no perder la consc

ecortó contra la luz de la luna. Ar

tratando de suplicarle que la dejara, aferrándose

ra una mascota herida. Aria alcanzó a sujetarse del umbral; l

mes atraparon sus frágiles tobillos y l

abios rozando la curva roja de su orej

ento. Te g

cubrió por completo. No hu

do no esperó

rando los dedos por la línea de sus brazos, por sus costados, por cada curva que ella ofrecía s

contra el torso masculino. La fricción le robó el aliento. Él bajó una mano hasta su cadera y la apretó

a raspándole el cuello-. Deja de

su garganta. Aria sintió el calor irradiar desde ese punto, expandiéndose en ondas que la hacían temblar. Sus man

bajo, un sonido de aprobaci

su muslo, subiendo con deliberada lentitud, como si disfrutara la forma en que ella se tensaba

el desconocido se

-. No sabes lo q

us manos la tomaron de la cintura, guiándola, marcando un ritmo que no necesitaba palabras. Sus cuerpos encajaron con una naturalid

eaccionó con un temblor cálido, profundo, que la hizo aferr

arcando cada movimiento con hambre contenida. Sus respiraciones se mezclaron

, rozando su labio inferior con

que él imponía, sintiendo cada onda de calor subir

siera hundirse en ella sin barreras, sin aire, sin nada

de respiraciones, fri

uego co

.

cálidos aferrados a su cintura. Con rigidez, los apar

las luces. No quería saber q

itación, asusta

a de plata con un pequeño anillo c

L

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