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Historia

Capítulo 3 UREKAI

Palabras:1178    |    Actualizado en: 08/05/2026

a del Prín

a Emeriel. "El rey lo llama, mi príncipe", dijo

o ministro no perdió e

Solo sería un azote, nada más',

sillo hacia la puerta, el lugar e

andab

e era ruidosa. Normalmente se escuchab

iró para mirarlo con desdén. En cambio, todos ten

u vista hacia don

s, con el pelo negro, largo, liso y has

cultos bajo sus túnicas, sus orejas ligeramente inclinadas y sus rostros inc

ó paral

ek

de alta cuna y

nta. Nadie deseaba encontrars

ó el Urekai con la larga cicatriz que le recor

, protestó el rey Orestus,

el ceño. Estaba claro que era un ser

dando a elegir, rey humano", espetó, d

ahogaron un grito, encog

otro Urekai, con voz más suave, en un

a cualquier hombre. "Es lo menos que puedes hacer, rey

ió el otro Urekai, metiendo la mano en su t

El interés del rey se

hay monedas de oro", dijo

meriel. Las monedas de oro

tienes que hacer es entregar a la

era

inc

estar habl

uevo cuando dos guardias cond

o, mi her

uvieron su movimiento. Se mordió el labio con fuerza, tratand

ra lo que parecía. Te

estuvieran aquí para comprar

keira al centro de la corte se detu

e Aekeira reflejaba los

o lo que tengo que hacer es vendérsela y todo este di

ó el Urekai si

distancia entre él y Aekeira,

le ladeó la cabeza para verla mejor. Parecí

sobre su escritorio. "¡Vendida! A partir de este mo

la garganta de Emeriel ante

ó de rodillas. "Por favor, no vendas a mi hermana a

da aburrida. "Ya no está

staba e

edes permitir que esto suceda! ¡También es

ras prácticamente gritaba, pero no le importaba. "¡Sabes que le espera un destino p

burló Lord Vladya, con su tono

ontraído por la ira. Pero al mirar esos intimidant

una vida sin contacto físico. Podría ser solo un rumor, pero con la vida

eira, iré yo", dijo Emeriel, le

l, con los ojos muy abiertos por el

afirmó Emerie

amente formada. "No. No te necesita

mbién. Si me dejas aquí, siempre intentaré ir con e

frío sonido. "Sin el rito de iniciación, la gran mon

aré", prome

los ojos suplicantes hacia Emeriel. "No hagas esto, Em. Ya es

kai no les importa si eres hombre o mujer; servirás en todo lo que tu amo te ordene. Ya sea en las minas o en

ecorrió la espa

Urekai, pequeño humano? Eres un chico gua

ído crecer y leído en los libros era cierto, ser escla

sueñ

er en otra d

lor. "Donde vaya m

os a dos esclavos", d

continuó Vladya, ignoran

ices sacó otra bolsa de monedas y arrojó ambas a

l rey Orestus, volvien

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