endo, ¡hija, esto es una humillación, vamo
Alexander, vamos a su casa! Por favor, necesito ir, seguro le p
; no me queda más que acceder, así que subimos nuevamente a la limusina y vamos a la casa de A
explicación; a lo mejor le sucedió algo, seguro se siente mal. Ya verás que lo conseguiremos en casa. Tomo la mano de mi suegra para calmarla; me mo
odo decorado y nada, no lo encuentro, voy revisando cada rincón de la casa, mientras los demás me siguen. ¡A
ión, así que subo corriendo al segundo piso. Abro la puerta y nada, está vacía, él no se encuentra, pero lo peor no es eso, sino ver su traje de boda en la cama
resto de mi vida, ese que sería el padre de mis hijos. ¡Me abandonó delante de miles de personas, me dejó plantada en el altar el m
s flores, ¡no, maldita sea! No, ¡esto no me puede estar sucediendo a mí! ¡Alexander no pudo hacerme esto! Maldita sea, ¿cómo pudiste? ¡Dios mío, necesito una explicación! Tiré todo, no me importaba nada, partí las copas, vasos y las botellas de champaña. Todo lo lancé al piso,
o tomar a mi hija; algo dentro de mí me decía que la detuviera y otra parte me decía que ella necesitaba esto. ¡Necesitaba entender que realmente él la había plantado! Traté de sujetarla muchas veces
o, se quitó los tacones, tiró el anillo de compromiso. Tomó el borde de su vestido tratando de romperlo; lo jalaba tan fuerte que comenzó a hacerlo tiras, pero yo no permitiría que el cuerpo de mi hija quedara expuesto ante tantas personas... ¿No sé en qué momento llegó toda esta gente? Pero lo peor de
mi princesa? Nunca en la vida lo haría. mi esposa se recostó en mi brazo y comenzó a llorar. Le hice señas al chofer para que avanzara y estuve ahí af
¡Papi, por favor, papito! Dime que esto es u
mos entrar. Saqué a mi hija cargada y la llevé a su habitación; por fin todos nos sentimos seguros. Ahí,

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