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Historia

Capítulo 4 CONTRATO CON EL DEMONIO

Palabras:1547    |    Actualizado en: 24/03/2026

n el cuerpo dividido en dos. Vestía una camiseta oscura ajustada y una bata abierta que no lograba disimular la rigidez de los ve

guridad entró s

dejando una carpeta grues

ró apenas

omp

lo que

ntitud y tomó la carpeta. El n

dra Mo

el doc

do civil: soltera. Sin antecedentes pen

la

años. Infarto fulminante. Desde en

la

s viven

dió el hombre-. La hermana padece leucemia linfoblástic

elo se detuviero

ica todo

. Primero en el campo. Agricultura. Jornadas d

arqueó

í estudió

Becas parciales. Dobl

ó la carpet

-dijo-. S

bre as

egistradas. No salidas frecuentes. Todo

mano sobre sus p

por ambición -di

cansancio -aña

zó una sonr

xa

silencio u

ás tiene es

ó el hombre-.

amilia. Nadie la presiona. Nadie usa la enf

lguien l

zó la mir

é quién quiere

carpeta

eso mismo será cuidadosa. Y

que se r

ho

abella caminaba de un lado a otro de la habitación. Vestía de negro, el cabello recogido, el rostro

ación -dijo-. N

a ella apoyó la e

rto o

apretó lo

lo

cidente -respondió é

los ojos

-admitió-. Pero no

arrep

lo miró c

o de no saber

sonrió c

, te va

Y si no vive... algui

ncio se

ospecha de ti

respondió Isabella-. Eso es suf

descu

apretó

rá demasiado ta

mo el documento se armaba sobre la mesa. Hoja

-or

bre co

a de lo que vea, escuche o intuya podrá se

o asi

total durante los horarios acordados.

habrá contacto físico innecesario.

bre es

uo. No preguntas persona

linó apenas h

a -dijo-. Yo no

dudó, pe

l acuerdo puede ser termi

dió Angelo- no

a cláusula mé

ó silencio u

tamiento completo. Sin

nto quedó

o Angelo- va a entender

i rec

ó la mirad

lo h

ar, una hermana se

orales ya est

*

hospital cuando el

rabajado desde el amanecer. Llevaba el uniforme blanco impecable, aunque sus hombros delataban el peso de los

tumbre de quien conoce cada baldosa, cada

ese turno c

ssa

enfermería. Él estaba de pie junto al mostrador, serio, con una carpeta n

a, forzando una pequeñ

gundos antes de hablar, co

a mi oficina antes

de Cassandra

diato, la voz apenas firme-. Usted no la atiende

dad-. Tranquila. No es por el

ente" la acompañ

mbra. Cerró la puerta con cuidado y

te, Cas

ruzando las mano

un expediente médico común. El papel era más grueso, las letras más

LAS DEL PUESTO –

-preguntó, frun

él-. O una propuesta, si

ra hoja lentamente, ley

dad total... residencia temporal... -leva

o

ién es es

respir

ciente muy

s de hacer la pregunta qu

uié

ncio se

lo di

cayó como

la cara. Sus dedos temblaron apenas, lo sufic

do del mismo Angelo di Santi que sale en las not

asintió

medio país busca y del qu

ragó s

nde que yo... q

ntenida-. Es una petición directa. Y cuando A

se levantó

ese mundo. Soy enfermera, trabajo en agricultura cuando

r eso -la inte

miró, co

quiere

ó en el escritori

rder salvo lo que más amas. Y

tió un nudo e

Prefiero cuidar a otro paciente

-. Léelo con calma. Cada re

ó con la

onvencerse a sí misma que a él-. Ella va a sal

con una mezcla de

s despierta -dijo en voz baja-. Sabes que un día de estos puede no hacerlo. Y

volvió a c

ti -continuó-, no hay escapatoria.

abios, luchando c

nsarlo -dijo

a-. Pero no tardes. Él n

ron la

mera Morales en recuperación

a se e

no como siempre. D

eta con manos insegura

de recuperación, el nombre res

o di

n, cada paso la

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