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Historia
¿Eres nuestro papá?

¿Eres nuestro papá?

Autor: Liora Harvey
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Capítulo 1 Dile... serpiente

Palabras:1780    |    Actualizado en: 11/03/2026

DE VISTA

a voz de mi madrastra llamando desde el jardín, justo detrás

murmuré antes

n n

temblor irritante. "¿A quién esper

favor, sólo dame un m

minuto! ¡Baja ah

semanas. Y la mayoría de las veces, los recados eran mundanos y repetitivos. ¿Pero con quién era yo para quejarme? ¿Con papá? Lo único que hacía era recitar aburri

frente mientras tomaba el frasco de acer

n. Mi mente se remontó a dos semanas atrás, cuando me gradué de la Universidad Estatal de Luisiana con una Licenciatura en Finanzas: «Magna Cum Laude», por cierto. Los recuerdos de mi ceremonia de graduación aún estaban vívidos en mi

ealidad, y cuando mis ojos captaron el identificador de la persona que l

de las ocho. Victoria armaría un escándalo si yo fuera el que saliera de casa a

ero tampoco enemigas. A pesar de la hostilidad de su

ba para preguntar o dar una noticia tonta sobre algo t

irar qué hora es por allá?", pregunté, sin d

o, algo inusual en ella. Y el extraño temblo

té con el corazón la

n problemas. Un conserje e

laban al escuchar lo

lada? ¿Qué quier

seguido de suaves sollozos qu

enseguida". Continuó diciendo: "Por favor, ven.

oy enseguida. ¿Me o

ntes de que me haga daño"

r un instante, me quedé clavado en el mismo sitio, inmóvil.

me llevó una vez allí y me sentí muy incómoda. Olivia podría estar en serio peligro. ¿Debería

hacia la puerta, olvidándome de apagar mi comput

o si estuviera en misa. Estaba a punto de darse la vuelta cuando me vio pasar junto a él tambaleándome fr

iempo y pensando en cuál se

amiga del coro. Lo necesito para el ensayo de mañana para no atr

ijamente; sentí como si

e Stacy

y es una niña -respond

qué sales vestida así?", me s

ré mis pasos, demasiado rápido para escuchar más preguntas, y c

ate de no perderte el es

do el motor de mi coche y salie

siado alta me invadieron una sensación inquietante. Marqué el número de Olivia varias veces, per

nadie. ¿Por qué querría alguien hacerle d

habitación que me había revelado, la 027. En la entrada, llamé dos veces, pero no hubo respuesta. Entonces, con fuerza,

ber sido

ivi

liv

ápido que habría dudado de que hubiera ocurrido si no fuera por el efecto que la sustancia me producía. El hombre había desaparecido, y la habitación, antes oscura, se había v

resistirme, sino para provocarlo, porque por alguna extraña razón sentía un deseo igual de intenso por él. Nunca me había sentido así por ningún hombre, ni siquiera por Adam. Podía decirlo incluso en ese estado, cuando no estaba segura de si estaba viva o muerta. Mi espalda estaba ahora contra la pared, y él estaba a solo unos instantes de mí. Me agarró del muslo y empezó a besarme, y len

ahora estaba en mi lengua. Parte de la cama tenía manchas de sangre mía. Al parecer, no era solo mi sentido lo que había perdido la noche anterior; mi virginidad también se había ido para siempre con alguien que no conocía,

a estado a mi lado todo el tiempo; ¿podría

d y salí, aún con la cabeza entumecida. Al llegar

Dios que estás a salvo. E

entras Adam a su lado miraba el fajo de billetes que yo sostenía y

untó Olivia, sonriendo

r de mirarme. El juicio en sus o

ora, Sophie? -gritó Adam

car -dije con voz temblorosa al ver

e el día y te vendes al mejor postor por la n

iquiera rechazarla; mis piernas me fal

Olivia; su rostro demacrado y sonriente la hacía parecer más la cri

atrajeste hasta aquí! ¡Cuéntale có

as en los ojos. Intenté suje

Dios que... ¿Sabes qué? He termi

y salió apresuradament

imas y la cabeza palpitante. Me preguntaba

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