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a y jeans salió de la estación d
de pelo rizado detrás de las orejas. Bajo sus cejas arqueadas había un par de ojos brillantes y
¿verdad? Soy el conductor e
ó al conductor hasta el
rtivas a la mujer, quien tenía los ojos cerrad
iún años, ya era el CEO del Grupo Reyes, y estaba muy por delante de sus contemporáneos. Era una pe
o personalmente de encontrarle una esposa
rostro inocente de Anabel y chasqueó la lengua con lástima.
cio los ojos y contempló la extrañ
ncia de la familia Reyes. El cond
casa cuando una mujer bien vestida apareció y
resa
eñora
en, empezó a rociar desinfectan
re de Roberto. Con las manos en jarras, orden
de gotas de desinfectante, mientras el olor acre le picó
nfureció a
e las chicas rebeldes y groseras que crían por allá. Hago esto porque no quiero que traigas n
de nadie, y se habría marchado de no ser
te un poco de desinfectante e
partó a la criada de
a Anabel con mano temblorosa, mientr
ropa de marca y un maquillaje llamativo. Su expresión era aún más con
abuelo no tiene ningún gusto. No puedo creer que eligiera a alguien como tú. En fin, oí que viniste en tren. Deberías habernos dicho qu
tada, y se preguntó si todos los miembr
tren completo a Vargas solo para ella. Esa gente arrogante no tenía ni idea de
do hasta aquí en un jet p
ro a esa gente, pero no lo hizo; e
nto vio a Anabel subir las escaleras. No estaba acos
ción?", preguntó Anabe
una puerta en el pasillo antes de
ojado en un dormitorio tan grande como este, ¿verdad? Deberías apreciarlo mi
bel entró en la habitación y le cerró la pu
tona a ser tan engreída? ¿En qu
preguntó: "Señorita, ¿pero no es es
a mirada desdeñ
sté en su espacio o use sus cosas. Cuando se entere de que está
brillaron con malic
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