pañarnos -Supl
veré una serie en
na de mañana, Bell por favor trata de controlar tus
osa suelo mentir mucho, no quiero causar una mala impresión, las terapias está
que te llama la atención, el hombre se relaciona muy po
muy guapo y no
arácter me estresa. No s
yo ya lo había visto sonreír, solo
n los chicos -Me despedí de mi amiga y term
yuda -agradeció Maggy -
aro,
te encargues de cerrar -¡Wow! Nunca Maggy me había pedido algo así -En serio que está
ro que sí! Solo que cerraría de manera
dí de Maggy y corrí hacia la estación del tren, esa peq
n mi asiento y me puse los audífonos,
. -Hola mi amor ¿Qué tal tu día? -Lo levanté del suelo y lo llevé has
pre me decía que se sorprendía de mi habilidad para escribir escenas sexuales, cuán ni siquiera hab
ibía en libros, a veces quería ser una de mis protagonistas y que un
rlandesa. Desde que leyó uno de mis libros, me buscó en
que su novio planeó venir a Chicago, me escribió de inm
ginas, acabamos de llegar a tu ciudad, n
con ella, era tan fácil o tal vez era por el hecho de que en ambas corría sangre irlandesa, así es, mi pa
tranquila, al men
..
cionó Riana. Desde la mañana la cafetería estaba
ggy y Francisco, el ba
alda. En serio que ya no la siento -M
a, era mejor apresurarme si quería llegar a tiempo a mi cena. Aún me fa
or terminar de atender a todos los clientes Magg
me Bell -Pron
eí que te quedarías c
debo pasar por ella al hospital, solo quedan tr
s Javier! No podré sa
retenido con el libro, es un milagro que no lo haya visto c
no sea
ba, mientras avanzaba a la sali
sus cosas, pero Javier no parecía tener las intenciones de irse. Uno de mi libros que leía relataba la historia d
ra mi cena, estaba retrasada y Javier no se movía de su lu
decirle que vas a cerrar. Lo bueno de todo esto era que el restauran
ntraba Javier. Estaba a pocos pasos de él, p
erando que él levantar
lpa! -Javier levantó su rostro, y me quedé helada. Nunca había estado tan cerca de él. Mi corazón lat
Si, dime -Si sus ojos me habían hipnotizado, su voz me d
statua! ¡Bell! -¡Eh! Si ... dis...
l y decirle aunque fueran mentiras, pero ni siquiera eso salía de mi boca. Me miró de manera extraña, al ver que no respondía -Quiero pedi
as decirle ¡Que estupida! -Pero llévatelo -Dije a los
aba a los lados y cruzaba la carretera hacia su auto. Javier era guapísimo
r una notificación de mensaje, era Diara, me i
teralmente había corrido para llegar lo más pronto posible al restaurante. Tomé un respiro y e
aba a la chica pelirroja, al fina
unté al estar
razo -¡Que feliz estoy de conocerte, no tienes ideas de lo mucho que deseaba este
Nos separamos y nos sentamos en la m
-Sonreí ante su enérgica actitud, ella era una chica muy hermosa, elegante, su cabello corto pero
uieras, estoy abie
hombre resonó en mi espalda,
undos se despegó de él y tuvo una mejor vista de esa persona. Creo que tu
c Nolan estaba a

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