un ruego, sino un comando que
l frío del dije, ese que ahora escondía un nombre que no debía estar ahí, fue arrancqué estaba grabado bajo mi dije? -mi
su mesa de noche y cerró con llav
n ojeras frente a las cámaras -se dio la vuelta, dándome la espalda con una indiferencia
odiándolo con cada fibra de mi ser,
sonido de unos papeles cayendo sobre mi almohada. Tyler ya estaba vesti
vides cuál es tu lugar en este contrato
anos entumecidas. Mis oj
do por el esposo en público debe
adas ni visitas a la familia
debe actuar como el trofeo má
o fuera del penthouse resultará en la ej
soy para ti? -le espeté, l
entón con fuerza-. Prepárate. Tenemos un almuerzo en el Club de Yates. El mundo ti
a cintura, su mano quemando a través de la tela de mi vestido, saludando a
surré, sintiendo que la máscar
Amber. No me hag
apoyé en el lavabo, respirando hondo, tratando de no dejar que las lágri
ue reconocí como la hija de un banquero-. Su padre arruinó la empresa y el
re con pretensiones. Ahora ella es solo la mascota de Tyler Black. Él la desechará en cuant
bofetadas físicas. Quería salir de ahí, gritarles que no sabían nada, que lo hacía por salvar a m
más de labial y me obligué a mirar mi reflejo con
pared, consultando su reloj. Al verme, sus ojos recorrieron mi rostro
su voz un poco menos
quí -respondí
estacionamiento, no me guio hacia el auto q
almuerzo no ha termi
Una vez dentro, se sentó frente a mí, observá
por primera vez, noté un destello de algo parecido a la expectaci
ué
sivo de la ciudad nos espera. Mañana es la boda, y quiero
a boda. El evento que sella
r qué tanta p
do mi espacio personal, y tomó mi mano
ezar a cobrarme cada una de las deudas que tu familia me debe. Y

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