ma
o afilado que atravesaba la fina seda de mi vestido, pero no podí
vibró cont
o S
bienvenida" de nuevo al redil cuando Dante comenzó su ascenso meteóric
tes
Hay una reunión organizada. Mañana por la no
regunté, mi voz u
os contactó. Se hace cargo de la deuda de tu padre. Y te lleva a ti
o. Me había vendido par
estaré
nos avergüences.
de neón de una farmacia 24 horas
an
de rechazar, temblando. Pero ento
o. El Ónix. No
cuatro años, fui la salvadora designada. Yo era la que lo recogía
mi pecho. Si estaba en El Ónix, esta
el vestido de novia. Solo recordé al hombre
mente lanzándome dentr
sorpresa. Empujé las pesadas puertas dobles, instantáneamente asaltada por el
, mi voz tragad
s lo en
fermo. No es
, una botella de vodka balanceándose floj
e frente a él, sus piernas envueltas
os que había cocinado cenas dominicales, hombres
os míos, y su sonrisa se ensanchó. No era una son
e con la botella-. ¡Se los dije! Leal c
os rugiero
ento, mi rímel probablemente tallando lágrimas negras por mis mejil
ermo -dije, mi voz apena
nte, sus ojos pesados-. Enfermo de que t
con una diversión depredadora,
sacar una carta. Pero como está ocupado... -Molió sus cadera
, girando sob
omo un látigo, congelando mis pies-. No me f
-Te estás faltando
cartas esparcida sobre la me
ey
. Me señaló con un dedo de manicura perfecta-. El Re
hombre que siempre me había mirado un poco demasia
e a tocarla. Solo un po
, mirando
cando en silencio.
trago de vodka. -Karina sacó el Rey, n
etenerlo.
a burlona jugando en sus lab
í, retrocediendo hast
rtando la distancia-. Papá
a, aburrida-. Si no quieres jugar, be
veza llena de una mezcla vil de todo lo que todo
l barato. El tipo
ré a Dante, que estaba acariciando el c
. No era un
é la
d -su
vac
do el camino hacia abajo. Sabía
a la mesa, el sonido
impresionado. -
vuelta
de que mi garganta c
e en un torniquete aplastando mi tráquea. Mi pecho se apretó co
iernas convirt
oldado, su voz sonando a
elo estaba pegajoso po
r. No había aire
ose en mi piel, tratando de arrancar l
ante levantarse. Parecía moles
lma. No estás
a la mugre. La oscuridad se arrastraba por los b
co, y a Dante mirándome, no con preocupación, sino con

GOOGLE PLAY