img Ya no soy prisionera, reina del juego  /  Capítulo 3 Una declaración de poder | 1.80%
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Historia

Capítulo 3 Una declaración de poder

Palabras:1157    |    Actualizado en: 10/11/2025

medidos, su mente ya ocupada en l

s palmadas secas. El silencio se llenó al instante con

ados, salieron del vestíbulo interior y se reuni

reflejaban años de disciplina. Hizo una elegante reverencia y, antes de hablar, se dirigió a Aimée con

s respondieron al unísono: "¡B

hacia Andrés, exigiendo una explicación en

me pero cargada de autoridad dijo: "Si los Bennett se niegan a rec

or recorrió su pech

antes de que los rumores se extendieran por los círculos de la alta sociedad de que había sido a

. Era una declaración -una afirmación audaz y d

taba bajo su expresión serena. No era tan ingenua como para creer que su amabilidad no tenía co

pacto no l

familia, Andrés, al menos, era u

finitivo mientras se ajustaba los gemelos. "Es de mi entera confianza". Di

a nuestro acuerdo...". Sin siquiera girarse, su voz baja y firm

la puerta se cerraba tras él. En segundos, el auto de lujo s

econstruyendo los pasos que te

eve reverencia. "El señor Reid preparó esto para usted". Vicki le extendió una

igero destello de divers

timaba en gastos cuando

on tacto. "Le he preparado un baño caliente. Cuan

sirvienta escaleras arriba, sus pasos reso

aroma floral del aceite de rosas se mezclaba con el suave y dulc

jos. Dejó que el calor penetrara en su piel mientras su mente rep

nació, se había puesto

, observando cómo Andrés desataba brutales guerras comerciales contra la familia Bennett. É

bía aposta

xactas que debía adoptar para evitar lo peor de la volatilidad. Como pago, Andrés movió infl

o multiplicar por diez esa inver

frutos con creces". Su voz se deslizó como un mu

milia Bennett y obligarlos a verla ascende

zaba su figura a la perfección. Los suaves rizos que enmarcaban su rostro le daban un aire de elegancia sin

rta admiración. "Señorita Bennett, e

ecesito que hagas algo por mí: averigua todo lo q

truir una nueva red. Si quería p

al se extendía sobre el suelo de mármol mientras cruzaba las puertas de vidrio de la tienda principal de LUMOS. Una

voz melosa se escuchó detrás de ella: "¡La

e aferró al brazo de Laurence, pestañeando mientras señal

edos por su cabello en un gesto practicado y afectuoso. "Adelante,

reglas y el cliente. "Lo lamento, señor", dijo con cautela. "Es

ajó un tono más frío. "¿Qué se supone que signi

suró a aclarar, con las manos

stirarse aún más, una voz femenina, frí

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