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Historia

Capítulo 4 Un buen producto sí necesita publicidad

Palabras:1425    |    Actualizado en: 27/02/2020

verdes. Prepararlo todo era más que suficiente como para cansar a cualquiera, además, tuvieron que despojar algunos y dividi

ra poder perfeccionarlo pero, afortunadamente, Wendy había trabajado en ese o

lo unas pocas piezas pequeñas, como pájaros o cosas similares. En una parte de la montaña se encontraban un

das del pueblo, por los que debían levantarse temp

a diez millas de su hogar. Después de todo, la gente de la cuidad no utilizaba esas cosas. Sin

atro horas en llegar, eran casi las

mos vender esto?". Wendy estaba nerviosa por el ajetreo y el bullicio de la ciudad. No s

rando algo de comer allá", dijo la chica, con confi

platos?", preguntó la mujer, que parecía tímida. Era como s

uedarte tranquila y observar. Te prometo que venderé todo", terminó su discurso demostrando valentía. En su vida pasada fue una de las quinient

a un gran mercado de alimentos, ahí colocaron sus canastas y

ar y, aun así, madre e hija tenían una ventaja: Ellas

ue estaban allí solo iban a comprar sus alimentos y se los llevaban en

minutos pasaban. Y, de manera ansiosa dijo: "¿De verdad crees que esto funcionará? Quizás est

do. Debido a que, nada se había vendido todavía, sintió que era su culpa. Comenzó

Mamá, acabamos de llegar. Esto tomará tiempo. Además, ya viste cuánt

coletas se acercaba hacia ellas, poniéndose en cuclillas. El rostro

no, y le preguntó suaveme

e, mirando a la contraria con

juguete. Estaba tan orgullosa de que a alguien le haya gu

s y le dirigió una tierna sonrisa, lu

multitud que estaba en la entrada del mercado. Allí, para sorpresa de su madre, com

cio cestas de bambú y platos que no contaminan

esidad de hacer publicidad, después de todo. Tan pronto como comenzó a hacer propaganda de sus objetos, la gente

laborado con bambú y no contamina. Si realmente le gusta, solo

edes bajarle un poco?", pregun

járselo a cinco dólares. El valor del plato es de solo dos dól

Era obvio que les gustaba lo que compraron. Selecci

vez que Celia se puso en marcha, todo

ndió las frutas que había

, una fue regalada y las otras las ha

tos fueron dieciocho dólares. Las cincuenta y cinco frutas fueron cinco dólares y veinticinco centavos, al igual que los

ciudad natal, incluso si vendían las canastas en tres dólares, pocos las habrían comprado, no obstante, en l

ila de dinero que las palabras no salían de sus labios

ay un mercado para tus productos. ¿Ahora sí me crees?", dijo

podido vender estos productos. ¡No sabía que tuvieras ese

ómo responder, por

cuando Celia estaba pensando en qué comprar para comer, la niña a la que le había dado el

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