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Historia

Capítulo 4 Cuatro

Palabras:1960    |    Actualizado en: 14/03/2025

je suavemente sali

rta detrás de mi percatándome de que estaba muy poco iluminado el lugar, pero tenía la suficiente luz para dejarme ver a un par de personas a lo

l erizarse. Un poco más delante de mí se encontraba un chico de espaldas con

o y la piel de su rostro era canela clarita. Dios, amaba ese color de piel. Su cabello no era ni

alada sintiendo el humo en mi boca y luego bajar por mis vías aéreas calentándom

chaqueta y la sacó de su cuerpo dejándome saber que no llevaba nada debajo. Su torso quedó desnudo y colocó l

rto y encontré en él tatuajes en un costado, además de que sus abdomina

venas marcadas de su brazo y la pulsera negra que tenía en ella. Madre mía, mi corazón ib

sin embargo, él no contestó y ambo

bó el cigarrillo y lanzó la colilla hacia el frente l

estioné y él negó -si

chaqueta y sonreí al haber logrado mi cometido, ya que no me apartó, todo lo contrario, pasó uno de sus b

iel fría, si

r suavemente y po

-cuestionó Mely y yo me incorporé en mi

fuerza la chaqueta sobre mis hombr

al parecer me quedé do

ró -vámonos, se ha armado una pelea y y

jardín hasta quedar en frente de esta. Escuchando el problemón que se estaba armando dentro ambas

noche

Dahal está detrás de ti -una sonrisa apareció en su rostro y el taxist

o, estaba segura de que gritaría como loca si se lo decía y

ndome en la cama en cuanto entré. Una sonrisa apareció en mi rostro al recordar el beso, pero u

bien por la oscuridad de la terraza, pero sabía a ciencia cierta que eran claros. Solo espe

este trabajo -aseguró Laia

y a ambas nos tocó terminar de arreg

flexible que esto -comenté c

vas a terminar hecha pedazos si sigues con esta rut

eguré -nos vemos

erablemente nublado. Laia vivía muy cerca del bar, mientras que yo tenía que atravesar toda la ci

me di la vuelta para observar

nreí al mellizo

-él me sonr

l sobre mi cuerpo y yo corrí hasta la pu

tiendo el frío apod

que salías a esta hora -él comenzó a conducir por

hubiese podido r

nducir así -admitió

la fuerte lluvia y yo me acurruqué má

toy mojando -dije

rabajando en el

mesera, por eso es por lo que nadie sabe que trabajo a

a más -él apagó el auto y yo me

cción y se lo agradecí r

tudias?

se abrió con sorpr

Ai

ntidós y está haciendo una maestría que está por terminar -era poco lo

pregunta

a? -cuestionó mirándome

rente con la p

ejé como n

barrio porque las calles se llenaban

la calle a mitad de

engo a don

varé a

ba menguando, pero solo era un pequeño lapso de paz, y

ó a conducir despacio por las calles mojadas de la ciudad. Muchos otros vehíc

arme en un

o, posiblemente se termine yendo la electricidad y no pie

a tu casa -él se

cargos de

viera a detenernos y luego de unos minutos se adentró en el barrio que v

ás hermosa debido a la escasez de personas y yo me bajé del auto

Yo entré detrás de él y observé el lugar perfectamente arreglado y el piso de mármol perfect

silencio por lo que dudé de que

de ropa para que te duc

encontraban las luces apagadas. Recorrimos uno de los pasillos has

uzo blanco que sabía me quedaría

usar? Yo cuando solía comprar les quitaba

as -su

pues la mirada de ricitos me ponía nerviosa y el

l fondo del pasillo. Él se detuvo frente a una

enía una cama en medio, dos mesitas de noche. Una ventana grande con cortinas

avor ponle seguro a la puerta -me dio una sonrisa antes d

le pegué seguro con una sonrisa. M

ándome con un baño a oscuras, encendí la luz y abrí mis ojos imp

que se encontraba dentro y en cuanto terminé sequé mi cuerpo y me coloqué la ropa que el pelinegro me había dado. Sequé mi cabell

que se encontraba calientita gracias a la calefacción y me acur

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