img Amor y fortuna segunda oportunidad con el millonario  /  Capítulo 5 Entre el odio y el deseo | 3.03%
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Historia

Capítulo 5 Entre el odio y el deseo

Palabras:2218    |    Actualizado en: 05/03/2025

uiendo, y lo último que quería era verle la cara después de recordar cómo él l

ina, ¿qué haces aq

para que me veas así -respon

pero sus gestos ha

Alejandro, pero decidió dejar a un lado la montaña rusa emoci

hablar -a

te lo suplico -agregó Alejandro con esos oj

vida -añad

dio a Alejandro una bofetada en

unidad. Recordé que no querías, y no sé si quieres

de los hombros y la

o soy el hombre de antes -dijo Al

todos te vean y se den cuenta del m

e a Luciana le resultara difícil sostener su mirada sin que su corazón c

chaqueta. Sus ojos no se apartaron de los de ella mientras deslizaba un sobre de terciopelo rojo sobre la mesa-.

de lo que representaba la invitación. Alejandro no sólo la estaba invitando a un evento; la estaba invitan

ría rechazar la invitación, sabiendo que no estaba lista para enfrentar todo lo que implicaba. Sin embargo, otra parte, pequeña pero persistente,

sobre su escritorio y meneó la cabeza, sabiendo muy bien lo complicadas que se volverían las cosas si aparecía el otro hombre que pretendía a su amiga. Estaría

urdir su mente, un repentino mareo la invadió. Todo a su alrededor parecía girar y, antes de que pudiera perder el equilibrio, Alejandro la aga

staba llena de preoc

ra se acercó corriendo, con el rost

cuando te saltas comidas. Nunca escuchas, siempre eres tan terca. Siempre te afl

ntento de tranquilizar a su amiga, aunq

do. Sólo tengo hambre -respondió, a

sujetándola por la cin

es seguir descuidándote así. No entiendo por qué el tr

utoritario que le recordó a Luciana por qué

cuidaba. No entiendo tu obsesión con el trabajo. No todo es dinero, también debes cuidarte

n hombre alto y apuesto, impecablemente vestido, entró con una sonrisa llena de conf

a encantadora-. Estaba pensando en ti. ¿Te gust

lejandro apretó ligeramente la cintura de Luciana, un gesto que ella no pasó desapercibido. Sin

e encargaré de Luciana. No e

sorprendido por la actitud posesiva

No parece que estés en pos

ntre los dos hombres iba en aumento,

lla, tratando de calmar la situa

rmuró Alejandro, con un dejo de celos en la mira

tro se sonrojó mientras su corazón se aceleraba ante la intensidad de la voz de Alejandro. No había querido causar una escena, per

empeore -sugirió Clara sensatamente, tomando a Luc

; vio la mirada de un hombre que no estaba listo para perderla de nuevo. Eso la hizo cuestionar sus propios sentimientos. Mientras se al

ue debía ser una conversación seria. El sonido de sus tacones resonaba en el silencio de la oficina, y aunque su mente estaba

r de caminar a su lado-. Tienes que decidir qué hacer con todo

mezcla de incomodidad y necesidad de huir. Sin embargo, las palabras de Clara resonaban en su cabeza. ¿Qué iba

mientras avanzaba, como si las paredes a su alrededor pudieran o

expresión firme, pero tam

ues ocultándote, el único que va a salir herido eres tú.

iendo el peso de las

ia Alejandro no era tan fácil. Había demasiado dolor en su historia, demasiadas cicatrices que aún no habían sanado. Pero también había algo

ó el botón, cruzándose de brazos mie

s errores y tú no tienes que olvidar lo que pasó. Pero tienes que decidir si estás li

entraron. Clara, siempre directa, tenía una forma de empujarla a e

as cerradas del ascensor-. No es el mismo hombre que solía conocer, Clara. Se ve diferente, habla diferente, pero

da de inmediato, dándole a Luc

mpiendo el silencio con un tono más suave-. El tipo qu

encogió d

a de frustración y culpa-. A veces siento que me gusta porque me ofrece algo que Alejandro no pudo: paz, estabilidad, respeto. P

te mientras hablaba,

tranquilidad, o una vida llena de intensidad y... riesgos. Pero no importa c

undamente el aire fresco que le golpeó el rostro cuando salieron al vestíbulo de la pl

in Alejandro, sin este otro hombre. Tal vez, sólo debes

zón -respondió Luc

La pregunta que seguía rondando en su mente era simple, pero dolorosa: ¿podía Alejandro realmente cambiar lo suficie

a, un mensaje de texto iluminó la pantal

, ni mañana. Pero estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para que me veas de nuevo, como e

del teléfono. Sabía que no podía tomar una decisión impulsiva, pero las palabras de Alejandro la habían tocado de una ma

interna que se libraba en su mente, le d

os. Pero lo importante es que seas honesta contigo misma. No tomes decisiones por

do este torbellino emocional. Sin embargo, mientras observaba cómo su

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