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Historia

Capítulo 4 Una esposa de mentiras

Palabras:1257    |    Actualizado en: 04/01/2020

Su corazón se aceleró cuando miró la sonrisa fría en el rostro de

ada, él supuso que se había puesto muy nerviosa

abiló los ojos y añadió: "¿Dónde

tan tierna y pequeña como una muñeca enrabietada; sus cejas estaban muy juntas y

ertirte en mi esposa, prometo guardar tan bien estas fotos que nunca na

e eres apuesto! ¡Anoche me trajiste a tu casa contra mi voluntad! Tu familia ni siquiera sabe qué fue lo que p

punto de hundirme hace poco, eso no es nada agradecido de tu parte. Men

Su sonrisa desapareció y sint

terrible en mi vida pasada pa

que un hombre guapo como él pudiera tratarla así, prácticamente la estaba chantajeando. "Bueno, primero, me gustaría agradecerte

davía asolaban su mente y la debilitaban, pero ya n

río y entonces la miró desconcertado y le pre

la cabeza de golpe y lo miró,

s con impotencia y continuó: "No tenía pensado dormir contigo, pero me tomaste de la man

se rascó la nariz con torp

roja porque, de hecho, t

no nos debemos nada!". Amelia no podía creer su suerte y luego agregó: "De todas f

do: "¿Entonces prefieres que todo el mundo

o y apuesto, podrías casarte con una mujer hermosa que te

ar las riendas de mi v

ida'. Ese pensamiento reso

er, ¿qué cosas no le habría hecho su madrastra? Sin embargo, ahora el panorama era muy d

é en tu cotidianidad y me encargaré de cubrir todas tus nec

bía decidido reemplazarla con Yolanda entonces ella también podía hacer lo mismo

y respondió con firmeza

nada, como si no tuvie

quedó sorprendido, pero rá

pero cuando nuestro trato termin

jame presentarme, soy Lucian Zhan, tengo treinta años y soy el CE

ó la boca completamente conmocionada, el apellido Zhan era de los más prominent

sunto y simplemente le estrechó la mano antes de decir: "Bueno, mi nombre es Amelia Mo

levarte a casa", se ofreci

sa?", preguntó

beres como esposo". Con una mirada seria en su rostro, Lucian tomó su abrigo lu

tirse fascinada cuando qu

se fue al baño para lavarse la cara y los die

, no se sentía como una extraña, era c

, le dijo Lucian desde el comedo

ta, no dijo nada sino que agarró

as manos y le sonrió. "Puedes hacer lo que quieras si

tenemos que fingir ante los demás, pero en privado podemos ocuparnos de nuestros propios asuntos".

ida, no estoy interesado en ti, si lo estuvie

a que ya habían llegado a un acuerdo, no le quedó de otra

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