img La venganza de Giselle  /  Capítulo 4 Giselle Anderson. Capítulo 4 | 7.41%
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Historia

Capítulo 4 Giselle Anderson. Capítulo 4

Palabras:1660    |    Actualizado en: 10/06/2024

ses des

ión. No es, desde luego, la más fácil ni la más cómoda; todo lo contrario, sé que me resultará demasiado difíci

n la nada. Sé que ha pasado tiempo. Sé que debería superarlo, p

ella. Quiero hacer que paguen por haber arruinado mi vida y

está planeado, cada gesto y cada movimiento premeditado. Espero que todo resulte según

en ti misma. Sé que te resultará difícil hacerlo, pero has estudiado bastante sus movimientos, sabes c

ordenado en perfectos risos que cubren su nuca, junto a sus ojos azules, le hace parecer un modelo de revista. Nos conocemos desde que yo tenía doce años y él catorce. Nuestros pa

ndo, aunque con mu

ecuerda colocando sus manos en mis mejillas, obligándome a buscar la verdad de sus palabras en sus ojos. – Te pro

lo él consigue brindarme la tranquilidad que necesito y en estos momentos me h

la punta de su nariz y él deposi

? – me p

asiento. E

espondo, esta vez

en el Club Night Center. Voy directamente hacia el extremo trasero del club, donde m

í – le digo a

Me han pedido cosas raras, pero lo que estoy a pun

avores a Rick, ayudarme no te supondrá mucho esfu

ura y regordete, viste siempre de color negro en luto por s

ss – comenta Herick apareciendo a

pasa el uniforme que debo usa

entras me dirijo hacia

o me importa. Me miro al espejo mientras sonrío. Aquí y

♥♥♥♥♥♥

er llegado ya. Mi mirada se encuentra con la de Rick, quien me hace un gest

no de los cubículos. Escogí este porque sé que es el que mi objetivo frecuent

epito la operación un par de veces más hasta qu

iganos dos whis

e actuar, sin embargo, c

me observa con atención. Sé que sería capaz de sacarme de aquí a rastras y no lo p

nte la voz masculina a mi espal

ecordar aquel error estúpid

apuesto que en las fotos que le hemos realizado a escondidas. Es alto, debe rondar casi

ba de dos días que perfila aún más su rostro varonil. Su voz es gruesa y ronca, del tipo de voz que eriza la piel con tan solo escucharlo. Su musculatura corporal es apreciable a través de la ropa, me imagino que debe

o caería a sus pies. Sin embargo, Rodrigo Cromwell es el último hombre con el que podr

rando una respuesta. Me obligo a re

Cuando me dirijo hacia la salida, él se aparta para d

no entraba e

ué no me llevas a tu casa o a un r

adinerada, aunque no tanto como los Cromwell. La he analizado en profundidad, es el tipo de persona que mira por encim

a él, un poco exasperado, sentándose en una de las mesas y sacando su celular del bolsillo del pantalón. Estoy parada ju

nir aquí solo, como un alma en pena? Tu

era mirarme directo a en

él, mirándola furioso. – Tuvo u

as. Sigue sie

jos y luego se

sky doble con dos

¡Dios! ¿Qué hago ahora? Ella no entraba en los pla

a otro. Tengo qu

otra opción. Tendré que seguir adelante con lo acordado y deshacerme de ella. Pensaba esperar un poco más tarde, pero

tas en su bebida. En un par de horas comenzará a hacer efecto, por lo que debo darme prisa si quiero hacer qu

rvado y le entr

o a su vaso antes de suspirar con u

romwell inconsciente en el piso de mi de

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