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Historia

Capítulo 3 CAPT 3

Palabras:1969    |    Actualizado en: 25/05/2024

n no se demo

te prohíba ponerte la misma ropa del día anterior y te mantenga limpiecito y arregladito -dijo en tono burlón-. Y ni se t

ió. Reconociendo que el

ás tratando de sonsacarme, dispara para otro lado. Eres casada, me llevo bien con Alejandro y sabes

ienes aliento a ron. Y de mala nada, las flacas tenemos nuestro encanto y la facilidad de hacer cositas que las gorditas no pueden -refutó a carcajadas,

este, ni dormir la mañana pude.

bueno, anoche me acosté tempr

para tomarme un café que lo necesito -alegó intenta

minara en fuertes aguaceros. Al apearse dos agentes los esperaban manteniendo a distancia a

r bien el antiguo inmueble y Elena, d

n indiferentes a la pregunta y aguardaron porque fuera Marcial quien

mpañita con el sargento, Evelio cabrera para que la retiren de investigación por ser mujer?... ¡No me jodan q

confusión y vergüenza volvieron a voltearse hacia ella, que aunque no se acostumbraba a ser objeto de bur

por respuesta les ordenó que mantuvieran la entrada libre de curiosos. Ahora el más delgado, dándole u

tados apreció cuatro puertas cerradas, tal vez sus moradores se mantenían dentro por orden de los agentes. El pasillo era amplio y de

de la mano y cerró los ojos buscando como siempre aclimatar sus sentidos para lo que estab

Elena nada más detenerse y tocó a su compañero en el hombro

er, cajas con carretes de hilos de todos los colores, perchas con decenas de prendas que colgaban, otras diseminadas por el suelo, terminadas o a medio acabar, cestos con re

raron! -se quejó el único comp

de esperar por ustedes, se llevó a todo el mundo, y me dijo que te encargaras de

voz baja y

ue intercedas en algo cómo lo que sucedió allá afuera. No son malos policías, s

er a estúpidos como ellos -contestó con

se había cambiado la prenda íntima, aunque la camiseta y el par de medias también eran los mismos

hermana -jaraneó dándole una suave cachetada mientras le

hacia detrás, en el cráneo se apreciaba una gran herida, la sangre había dejado un rastro hasta debajo de las perchas donde posiblemente recibiera el c

ritual? -preguntó Elena, inc

al -le contestó el de bat

tos a su alrededor, abrió las cuatro gavetas del mueble para comprobar su interior, recorrió toda la vivienda, se agachó en varias ocas

a o tocó algo antes de qu

do a cargo en la puerta para que nadie ingresara, cu

vecina? ¿Le tomaron declar

están presentes... tengo entendido que de los que habitan el edificio solo uno salió a pescar antier y

bastante trabajo pasan para cogerlo», pensó Marci

entrevistarla, a lo mejor recuerda algún d

ás calmada y ser de más ayuda -

lir por la puerta del edific

an que utilizaste tu influencia con el mayor para que te la asignara porque te gusta y sabes que de flaca no tiene nada... claro yo no

a años intentando acabar con todos esos problemas y todavía hay quien no entiende que las mujeres tienen tanto derecho co

porque ya una vez te

recoger un botón del piso, lo observó por varios segundos comparándolo con el

están llenas de ellos, a lo mejor alguno coincide con el que necesitas. D

mpañeros se llevó algo de la escena para analizar

el marido de la bodeguera. Ni ella ni

untó Marcial dirigiéndose a las ropas que colgaban

ar su maletín, encendió

esos alfileres, buscaba alguna información en poder de

conocía y... -fue inte

directamente, aunque sí a un homicida involuntario. Claro que para mí uno

da al agresor allí bajo las perchas; después este le arrastró y amarró a la silla donde comenzó a torturarlo. Otra cosa que me choca son esas dos botellas de aguardiente, percibí que la víctima no tenía olo

ndo estás en el caso! Debiera esperar el cuerpo en la mor

ce y en lo otro entras tú -contestó dándole una palmada en el hombro-. Vamos, argu

ole una larga succión; solía hacerlo par

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