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Historia
RELATOS DE MEDIANOCHE

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Capítulo 1 El ocaso de un soñador

Palabras:2246    |    Actualizado en: 23/05/2024

ocija con la cercanía de su entrecortada respiración. Muy despacio acomoda la cabeza sobre la blanda almohada, buscando sentir el contacto de su cuello y cierra los ojos pensa

O en las noches de desvelo, ver cuando tomas un libro entre las

ira todo su cuerpo y ya m

uardabas por mí? Hoy quiero abordar un nuevo

da la medianoche y sabes que eso me enferma. Ese chico con el que te c

ia. Simplemente, alguien que s

reflejo de un cuerpo en la pulida superficie de la nevera y que tanto d

onde se escucha el ag

de los que éramos objeto? Matt, los tiempos cambian, la gente es más tolerante a lo inusual. Ya muchos dicen abiertamente haber

rnos. Eras tú quien más se afectaba con los comentarios o simples miradas en desacuerdo, cuando yo te decía que no hicieras caso de los que no sabían apreciarnos o comprendernos. Cambiemos de tema. Las regal

ojos llorosos y l

uestiono, ¿por qué buscas mi ayuda par

a veces tengo mis

bajo la cálida agua que desciende quita

conti

-sentado cerca de la laguna, mira la puesta de sol,

por saber si ya empecé a esc

a en la de este, mi

e escritor que describa la magnitud de su belleza. Gr

jos del lago, vuelan raudos por una ciudad

días oscurece más temp

ves de ver cómo el sol se su

no se deleita con la visión,

ana más

re una pareja que decide abandonar cualquier contacto con la humanidad. Va

bir ahora. Lo siento. Ya

nte, ya no eres el mismo conmig

sa una mano por la

ebres ni abandonan sus cubiles. Se preparan para el invierno que s

ro, ¿de qué soledad hablas? ¿Ac

a una compañía como la tuya. Nadie me comprenderá, soportará o quer

que te sirvas una copa llena de licor, escucharemos música

nto que lentamente se ha ido apoderando de él... Desde aquel primer y casual contacto que tuv

a. La camioneta

éndose con un albornoz y

pronta llegada del invierno. B

Evan-contestan

l pedido de la

, señor. Tenemos casi la misma edad.

ctos, por si las prontas nevadas cerraran las ví

eriza y Evan se aleja para continuar con los encarg

n deseos de escribir y se acomo

uiero que me cu

rrándote lo que s

nto y comienza a navegar en aquel ciberespacio -donde las distancias y lo desconocido es fugaz-, toma los auricul

scurrió sin ot

viará unos documentos.

cretasteis al

joven cirujana, ya es una eminencia en su especialidad. Y mantuve comu

no escuchó lo que el amigo virtual le dijera o ver lo que le escribiera, sí lo

entros virtuales se volvieron más frecuentes y nada podía hacer para evitarlo. Lucy, la editora, continuaba insistiendo en que Matt debía presentarse ante un público lector que añoraban por conocer a un ídolo que tantos romances e

ideas en la cabeza? ¿Tiene algo que ver con e

dose descubierto no le queda más remedio que

sona. Woody no es como otros chicos faltos de sentimientos. Si

ahí para apoyarte. Vamos, Matt, nos conocem

hoy debo dar respuest

a la confortable habitación donde escribe... Desde ese día comenzó a tomar por las no-ches... Y así pasa

igirse la palabra, y desesperado p

ame... Me dejé llevar por un ataque de celos o m

ntenté rasurártela y te negabas. En este tiempo de silencio he comprendido que más allá de tu compañía, existe un mundo que aguarda po

e harían cambiar! Y que me vieras como un

ma de ellos, es mi corazón que ya no soporta segu

que me aterroriz

que bebía y detestabas, fui conociend

aría mi muerte-le expres

me del mundo. Si de veras me quieres, déjam

e contará de sus ideas locas, y bien recibidas por esos lectores que abarrotan las tienda

llamas vida, cuando buscábamos ocultarnos de los demás. Las aves y criatur

para impedírtelo. Nunca olvides que lo vivido será imborrable. Y cada mañana abrirás los ojos buscando los míos, o tratando de escuchar

cisión está tomada. Una vez más perdóna

as marcas de ventas... Va distraído mirando ese ir y venir de autos y transeúntes. Respira el contaminado aire de la ciudad; pero a pesar de ello

nitud y le prometo que pasaré por su consulta cuando concluya unos

urbe, escuchó un grito de asombro

Anderson, uno de los

terior se observa un gran póster con la portada de su libro El ocaso de un soñador. Ve su reflejo en el vidrio y cree d

mosa historia que me regalasteis, por se

emanas

cabeza, a la que llaman Eric y que sobresale como una extraña protuberancia desde el hombro derecho del cuerpo tendido, producto de esa malformación genética que padecen de

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