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Historia

Capítulo 2 Una vida a tu lado

Palabras:2426    |    Actualizado en: 23/01/2024

tado con hojas arrugas, buscó la cuenta entre el montón de números y tachones, hasta llegar a una suma bastante extens

hacía falta la cartu

la joven-, ¿no tiene m

e yo no v

, su esp

un bufido y alzó la m

fía -aclaró de mala gana-.

e ruborizaron en gran manera y sentía un im

a por aquí, que vea cómo come en estos días -gruñó el ho

or -acep

quedad y observó fijamente a Emel

te dije -agregó y

o viera el rostro de aquel hombre y, además, no tuviera a la vista

io invadir su cuerpo. Aparte del sonido de los carros que pasaban a gran velocidad, se escuchaba el cántico de los sapos y

astante tranquila y trataba de hacerla larga y duradera, no le gustaba estar en su casa

pidez y el nudo en su garganta la torturaba. Caminaba con pasos muy corto

re la recibió dándole manot

culcó-, ¿y la bolsa de leche?, ¡también falta el queso!, ¡tampoco trajiste la cartulin

principal, teniendo a sus espaldas la ca

gañar-, ¡¿qué vamos a almorzar?,

pregunté por la cartulina y los marcado

a tonta, estúpida, ¿cómo vas a hacer mañana?, de seguro no dijiste nada,

de madera de la sala, comenzó a camina

mely-, ese hombre no quiere fiar,

voy a pa

o sabe, sabe bien que no puedes pagarle tanto y por eso no quiere soltar más comid

le?!, ¡ya le dije q

deja de enviarme, yo no qu

mujer se abalanzó a ella y comenzó

do de cubrirse con sus m

El aire que entraba por la ventana de madera pintada de marrón en l

iforme y llevaba su cabello recogido como cola de caballo. En su hombro d

e hielo en la cocina para después echarlo en el j

chas dificultades para poder sostener a sus dos hijas, las deudas superaban tres veces el su

venido? -pre

N

, lo dejó sobre la mesa-; si trajera siempre el mes, podría pagar sin problema la tienda. ¿Cómo voy a hacer con los servicios?, si no pa

arece por aquí. ¿Sabes qué

é te

buscar otro marido, pue

l!, ¿y no le

colg

, ¡debiste grita

os, se sentó en una silla y dejó

Si al final termino pagando las cuentas de la casa, endeudándome y ellos con otras viejas, olvidándose que tienen hijos. Los hombres de ahora ya no sirven -soltó un suspiro de amargura-. Al me

buelo fue bueno con mi

¿cómo quedó mi mamá?, ¿no t

da hasta el plato

sirvió en su momento a mi mamá -

odando los pupitres con ellos. El día era gris, obligando a los profes

o largo, liso y negro, se acercó a E

os en grupo

ó a negar co

nada -re

ro y se sentó en un pu

e grande -dijo-, p

a Diana, la herm

guntó Diana-, podemos hacerlo juntas, de paso me explicas,

so rosado, lo abrió y sacó una caja de marcadores nuevos. Rápidamente lleg

a la chica-, corta la cartulina, a mí

acto y con ayuda de Diana expandió la car

ó a contar Diana-. Terminó discutiendo con mi papá y él

o? -pregu

sto ¿no crees? Después de llegar de arrimado, hacernos la vida un infierno, es lo más conveniente. A él le sobra el dinero y es dueño de varios hoteles, qué envidia. El muy

quien te

de cerveza -Diana desplegó una sonr

tré en la

no la había en la tienda y que para esa hora ya era ta

e ruborizaron y una gra

que es -soltó Diana-. Oye, Emely, si lo encuent

te ocurre

que no te gusta la idea?, sabe

hizo un puchero-, además, no se

se nota que

¿

ana se emocionó- por eso te digo que podrías sacarle algo bueno. Ven hoy a mi casa a hacer el trabajo de matemáticas, él estará ahí empaca

o voy a hacer eso

rtunidad como esta? -Bufó Diana-, ¿no quieres

da si le pido a tu h

por favor. ¿Recuerdas cuando le quitamos al

stidio y después comenzó

ablas con él y haces que te invite a salir -dijo Diana-. Y como

a que aceptaba hacer trabajos con esa chica. Desde que había conocido a Iván,

a -informó Diana-, esa

erminado? -in

n, sabes que e

la casa de Emely, así que debía caminar bastante, lo bueno era que es

as amplias y enrejadas, fachadas impecables con carros parqueados frente a ellas. Algunos perros d

s y un jardín un poco descuidado. Había una Toyota Prado último modelo de color negro parquea

an. Tenía un semblante algo furioso. El joven cerró la puerta del vehíc

y -sa

ella con una voz

ro, ¿la llamo? -i

e preocupes -dijo Eme

e Diana ya te l

a mañana -confesó la

ismosa -soltó Ian-, todo l

ante, no te

ó la ca

completo, algo que h

er eso -soltó e

mi hermana, d

rtulina

irla con su amiga -

y vio a Ian conversando con E

ana caminando hasta dond

amablemente y después se salud

da lejos -in

ly le sirvió la cartulina. ¿Verdad, Emely? No

e rojo por la vergüenza, quería que

en -dij

mingo -informó Dian

-pidió

cumpleaños es que uno puede recibir regalos,

mely odiaba eso. Odiaba verse interesada. Odiaba que las personas se enterar

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