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Capítulo 5 Llegó a mi esfínter

Word Count: 1670    |    Released on: 13/05/2024

ombre. Me di cuenta de que había un pequeño hilo de mi saliva colgando de la cabeza del falo, con una goti

sha, sonriendo. Asentí, secándome las lágrimas con la man

r, dispuesta a aceptar la

y saca la lengua.

nta. La cabeza grande y dura empezó a estirar mi tráquea, viajando por ella hasta mi estómago. La acción hi

arás. - dijo cariñosamente el padre de

ntra su pubis, y las peludas y frías pelotas del hombre tocaron mi barbilla. Podía oler el

o, dijo el padre de Natasha y

bajadas en medio de la cocina. Mi culo y mi entrepierna a la vista. La polla del ho

ó en agudas convulsiones y una brillante onda arco iris golpeó mis ojos, oscureciendo el mundo real durante unos segundos. La explosión de la supernova en mi cabeza

umillaban. Resulta que me gusta. ¿Quién lo diría? Aparentemente, siempre he querido ser humillada y follada por

me había pasado. Me miró confuso y un poco asustado. Y luego, al darse cue

na niña buena. Entonces sigamos, y no intentes contradecirme de ninguna o

ió por la cintura con una mano y me apretó entre los omóplatos con la otra, obligándome a c

lda y tuve que agacharme. Luego se puso de lado y empezó a acariciarme las firmes n

movimientos de las cálidas y suaves palmas del hombre despertaron en mí una tensión

r en mi estómago. Siempre me gustó esa sensación durante el sexo y prepararme para ello. Mis pezones volvieron a te

da, las caricias eran más fuertes. Me producía dolor y placer al mismo tiempo. Me vino un pensamiento a l

Quería sexo, quería que me fo

mi estado, el padre de Natasha dejó de sobarme y palmearme el culo. Se colocó detrá

ara continuar. Ahora vo

gero frescor en el ano. Ya había adivinado más o menos lo que quería hacer con mi culo, pero aún me quedaba una sombra

l miedo, se encogió hasta convertirse en un trébol castaño que no quería relajarse. Entonces, el hombre humedeció

onces el padre de Natashka le dio unas palmaditas con los dedos y observó

na detrás de mí. - O relajas el culo ahora, o te meter

sí que giré la cabeza en su dirección y

l culo. Tengo miedo. Intento ab

que nunca te hayan dado por el culo. No quieres, por eso aprie

nalgas y con los de la otra empezó a meterme los dedos en el ojo de chocolate. Estaba muerta de

ra, lo haré todo..., - supliq

inos se deslizaron en mis calientes entrañas. Ya fuera por miedo o por

ma y sonriendo, empezó a hacer movimientos

eño desgarro y molestias. Intenté inclinarme hacia delante y zafarme de la mano de

ien, ya verás... -Luego me presionó la parte baja de l

mático. Respiraba hondo y no dejaba de pensar en lo que pasaría a continuación. En cuanto vi la imagen de su polla,

do, pero seguía sintiendo una ligera molestia. Podía sentir los duros dedos haciendo movimientos progresivos y circulares, en algún lugar de mi vie

aró las mitades de mi culo y escupió sabrosamente sobre mi esfínter. Luego untó la saliva con sus dedos y deslizó tres

rporé obedientemente y acepté los dedos del padre de Natashka en mi agujero trasero. Al cabo de unos minutos, sentí

ras sacaba los dedos y me abría bien el culo-.

aba que mi ano no se cerraba y que había un pequeño agujero e

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